Publicado en reflexiones

Martes 4 de febrero de 2020

Otro día, otra oportunidad de seguir haciendo cosas. No me pesa el tiempo, al contrario, se me va demasiado deprisa. Ayer, por ejemplo, escribí mañana y tarde, con unos pocos paréntesis de obligaciones domésticas, y esas horas me parecieron un suspiro.

Escribí poco más de dos mil palabras, no mucho, a pesar de mi esfuerzo. Y me pregunto si lo suficientemente interesantes como para que un lector quisiera seguir leyendo. Esa es la incógnita de la tarea escritora, la apuesta de esfuerzo y tiempo por un buen resultado posible.

Me planteo también si merece la pena el esfuerzo de redactar un artículo a la semana para que lo lean cuatro amigos. De momento, aunque tengo temas posibles en la cabeza, no me apetece escribir nada más para esa bitácora. Dejaré que mis sensaciones fluyan. A ver qué tal.

En fin, son las seis y media, JC se prepara para el trabajo y yo ya me leí los periódicos. Se espera un día agradable de hasta 18°C.