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Penoso deber o incomodidad emocional

Ayer tuvimos que acudir al Departamento de Atención a las Víctimas de Terrorismo de esta Comunidad de Madrid. Solo un día antes nos habían citado a JC y a mí para que recogiésemos la Gran Cruz concedida a nuestro Rodrigo. Otra más a título póstumo.

Durante estos diecinueve años no se les había ocurrido, pero justo ahora, en tiempo electoral resulta que sí, aunque solo casualmente, claro.

Ni JC ni yo quisimos acudir al acto institucional, a mayor gloria de los políticos, que tuvo lugar hace unas semanas, huimos siempre de la utilización partidista. Pero no queríamos renunciar a lo simbólico de la distinción, así que nos acercamos para recogerla.

La Comisionada en persona nos la entregó, procurando ser empática y respetuosa, tras hablar un poco con nosotros en su despacho, discretamente. La conocí el verano pasado, en un acto de Memoria donde participé con mi testimonio. Pero aun así la cosa no fluyó lo suficiente.

Para nosotros estas cosas siempre son un mal trago, que soportamos porque es para y por la memoria de nuestro hijo. Y lo cierto es que ella intentó manejar el asunto lo mejor que pudo. Pero nosotros estuvimos tensos, deseosos de marchar cuanto antes. Y se notaba. Intentamos explicarle que nos incomodaba muchísimo la situación, pero no fuimos capaces de definirla.

Ahora sí, y le da título al post: era un penoso deber, una obligación moral rodeada de circunstancias que nos alteraban emocionalmente.

De hecho tuve un ataque de ansiedad poco después.

Pero, en fin, el trámite ya está resuelto.

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«Tras el alivio, firmeza» Enrique del Teso

Solo ganó Sánchez. Los demás perdieron. Unidas Podemos tuvo el consuelo de que lo que lo perdió lo había perdido hace tiempo. Ahora no perdió más y quizás ganó algo. Vox tendrá que esperar para oler el pánico progre por las mañanas y tendrá que conformarse con seguir oliendo su propia mugre. Y a Rivera parece que no se le bajó el colocón de café del último debate y sigue espídico dando saltos porque quedó el tercero. C’s planteó una estrategia muy arriesgada. Lo jugó todo a ser oposición al PSOE. Se dejó en el camino ciertas credenciales internacionales. En Europa no pasó inadvertido el entendimiento de C’s con la ultraderecha.  (…) Está claro. La cuestión es que dejándose ver con la ultraderecha para ser el líder de la oposición a Sánchez quedó el tercero, con el mayor desplome imaginable del PP. Meridiano: ganó Sánchez y perdieron los demás.

Pero decía que hubo alivio y no ilusión. La derecha, toda ella, se había diluido en la plaza de Colón en un mejunje cuya coloración no deja lugar a dudas. Cuando solo se razona con el nombre de la nación y su bandera, no se razona. Y más si es España. Salvo en el fútbol, no se pronuncia el nombre de España ni se agita su bandera más que con odio. Y siempre contra otros españoles. Y esa fue toda la oferta de las tres derechas. Claro que había miedo. Claro que hubo alivio. Solo había dos posibilidades y una era siniestra.

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Vergonzoso trato de favor: La vida regalada de Pablo Casado

https://m.eldiario.es/carnecruda/lo-llevamos-crudo/vida-regalada-Pablo-Casado_6_817928232.html

A Pablo Casado le regalaron un máster y ahora le quieren regalar una exculpación. Por ser político tiene la vida regalada y la vida resuelta para pegarse la vida padre. La fiscalía del Supremo dice que no hay caso y le dice a los jueces que lo cierren. Carpetazo y a otra cosa, señorías. Hay prensa que lo celebra: también hay gente coprófaga. Y ustedes, el populacho, la chusma, los pringaos que estudian, el vulgo que trabaja, disuélvanse. Circulen. Aquí no hay nada que ver que no hayan visto ya antes. Un político que recibe una prebenda con dinero público, la prensa lo descubre y la justicia le encubre.

Da igual que la investigación periodística haya probado que le dieron el título sin ir a clase, sin hacer exámenes, sin hablar con los profesores, con sólo cuatro presuntos trabajos que no ha dejado ver a nadie. Da lo mismo que sólo a él y a otras tres alumnas les convalidaran 18 de las 22 asignaturas y que las tres estén imputadas por los mismos hechos que se le achacan a Casado. No importa que una de ellas haya confesado. Al fiscal todo eso, probado, demostrado, publicado, evidente, sólo le parecen «meras sospechas y conjeturas». Sospechoso es lo suyo.

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