
Después de un verano de ver mal de cerca y algo raro de lejos, por fin he conseguido ir al oftalmólogo y resulta que tengo cataratas. Como antes las tuvieron mi abuelo y mi madre. Qué horror de ruelta genética. Un asco.
La única solución es operar. Que sea antes o después depende de cómo evolucione. Pero el cansancio visual que me provoca es la causa de que no escriba por aquí, ni por otros medios, tanto como antes. Y desde luego, ya nunca desde el móvil o la tablet.
Me dicen que es un procedimiento habitual, ambulatorio, rápido y efectivo. Habrá que pasar por ello, qué remedio.
En cuanto a mis aficiones y el comienzo de curso, señalo que fui a la primera sesión del Taller de Poesía. Un presencial en la FCPJH muy bluf que espero, deseo muchísimo, que mejore. Ya veremos.
También hago constar que a finales de septiembre empecé el de teatro. Con la muerte de la tía Pepita no tuve ánimo para reseñarlo. Es en línea, con participantes silenciosos, profe novata y ejercicios muy poco prácticos. Intentaré aguantar hasta el final, aunque me temo que sabiendo que nunca será gran cosa, y que lo hago porque no hay mucho más donde elegir. Ojalá me equivoque.
El martes 5 voy a la biblioteca JLBorges a conocer en persona a todos los que apenas entreví por Zoom el curso pasado. Y a comenzar con ellos el Club de Lectura de este año. Contaré. Tampoco me hago grandes ilusiones.
Esa misma tarde, los de teatro tendremos videoconferencia para ponernos cara unos a otros. Andan emocionados, dicen, por la posibilidad. Es para lo único que participan. Yo, no tanto. Me fío más bien poquito de que la cosa vaya a mejor.
El miércoles coincidiré de nuevo con A en Proyectos Narrativos y mi B81. La novela alzanza las 40.000 palabras, y me vendrían bien compañeros de fatigas. Quiénes compartan ese breve espacio es una lotería. Siento que tengo que apostar por que vaya bien, como en los otros, pero solo puedo cruzar los dedos y esperar que la diosa Fortuna reparta la suerte necesaria.
Finalmente, apunto también una decisión que muchos podrían tachar de locura: dije que no a una editorial nueva que me proponía sacar B72 para esta campaña navideña. Me pareció precipitado. Eso, además, de que eran tan nuevos y se les notaba tan insistentes que quizás fuese coedición medio encubierta.
El caso es que todavía creo que puedo seguir promocionando NINA. Incluso el libro de Rodrigo. Además de que no me parece sensato abusar de nuevo de mis conocidos para que compren un nuevo título con tan pocos meses de diferencia.
Bien, esto es todo. Ya está el resumen de los últimos días terminado. Hasta la próxima 😉