Publicado en reflexiones

Vida

La reforma de G ha terminado. Ahora les toca ir rematando detalles, limpieza, esas minucias incómodas. Pero ha quedado bien, que es lo importante.

El teatro y la poesía siguen reguleras. El Taller de Proyectos pinta fenomenal. Hoy veo a otra oftalmóloga, por tener una segunda opinión, y poco más puedo ir contando. Que escribir tres géneros me descolocaría un poco ya lo imaginaba. Voy a seguir cuanto pueda. Creo que me esponja al ánimo y la creatividad. En lo que al Club de Lectura se refiere, corroboro que el que lo lleva es de una desfachatez homérica. Impone que compremos su segunda novela (tampoco es que sea un autor despampanante). Conmigo va de cráneo. Menudo jeta.