
La segunda opinión de un segundo médico me ha dejado desconcertada.
El primero, muy joven, con menos experiencia clínica y más de publicaciones, me recomienda operar.
La segunda, bregada en sanidad pública además de privada, de cuarenta y tantos, me recomienda esperar.
Dice que soy muy joven, que no tengo demasiada afectación y que mejor comprobar si el mal crece deprisa o despacio.
Me fío más de la segunda, que me recomendó mi médico de familia. El de siempre, al que conocemos desde hace 30 años. A él le operó y todo fue muy bien.
Pensé que me ofrecería lo mismo, pero no. La doctora opina que yo soy mucho más joven, que mi proceso es lento, y que no voy a necesitar operación en años.
A no ser, me explicó, que lo que quiera es operarme para no tener que usar gafas.
Y no es mi caso.
Me voy a dar un margen, con nuevas graduaciones . Curiosamente ha bajado la miopía.
Y en unos meses compruebo la evolución y decido.