
Unos pocos días fuera sirven para desconectar. Muchísimo. Solo han sido cuatro, pero hemos vuelto a casa como si hubiéramos estado ausentes una quincena. Renovados. Así de subjetivo es a veces el sentido del tiempo.
Me gustó pasear las calles, el faro, los comercios, las playas y el puerto. Algo menos la panzada a limpiar que me di sin ton ni son. Después de muchos meses sin ir no me quedaba más remedio. Aunque, bien está. Hecho.
De nuevo en casa intento recuperar los proyectos creativos que dejé a medio gas. Mañana ya estaré al día. Un poco de presión entre ayer y hoy, pero ha merecido la pena.
JC ha vuelto al trabajo presencial. Le echo en falta, pero no me quejo. Los meses que pudimos compartir fueron estupendos. Que nos quiten lo bailao. Y nunca mejor dicho, porque en el confinamiento aprendimos un poco. Los pasos más sencillos del bolero.Y menudas risas mientras practicábamos. Eso se queda ya para nuestro haber personal.
Me voy a cocinar, que JC llega ya pronto y tengo clase en la FCPJH dentro de un rato. Hasta luego.