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Más galeradas y más correcciones

Esta vez he imprimido la maqueta del manuscrito. No solo es que se ve precioso y me ilusiona, es que en papel se lee mejor. Ha sido buena idea.

Lo sorprendente es que hace dos meses lo creía limpio y correcto, pero no. He vuelto a encontrar repeticiones y cacofonías. Incluso he dejado otras por imposibles. Me siento frustrada, inmersa en una tarea irrealizable.

En febrero llegué a sentir impotencia y que no era capaz de darle otra vuelta al manuscrito. Creo que porque en pantalla resulta más agobiante. Ahora mismo sí veo posible hacerle nuevas rondas. Me abruma menos. Me parece más manejable en su conjunto. Habrá que darle tiempo, sin embargo, para que no me sature. Según me dijo el editor, tengo todo abril. Debo ir con prudencia, porque esta es ya la definitiva.

Luego me asalta la duda de hasta dónde llegaré con esta editorial, que hace preventas como primera medida empresarial. No se me escapa que es una forma de arriesgar poco en los títulos. Apenas los anticipos a la imprenta, porque enseguida les llegarán los ingresos de los compradores para pagar el gasto restante.

Solo están un pasito más allá de la coedición: no piden dinero a los autores, pero se lo sacan a los amigos y familiares. Andan muy cerca de los que hacen un crowfunding. Estos solo llegan a imprimir si se alcanza una cantidad mínima. En teoría, porque pueden tardar meses, que es lo que sucede con el libro de PM. Si es que finalmente lo imprimen y no dan la campanada y se piran sin haberlo sacado. Pero esa es otra historia.

Mi editorial tiene gente ya con experiencia. Y supone que venderá su primera y brevísima edición entre los contactos de cada autor. Solo ahí arriesga un pelín, podrían no vender todas las tiradas. Y por eso necesita muchos títulos. Porque, con el mismo esfuerzo económico, hay más posibilidades de que unos sujeten a otros. Porque es menos riesgo varios poquitos, que grandes tiradas de pocos títulos.

Una de las novelas se ha agotado en preventa. Señal de que no han encargado muchas. Ahí está la prueba.

No me quejo, solamente reflexiono. Las cubiertas y la edición parecen majas. Aunque el pobre F se lo tiene que currar él solito: portadas, maquetación de texto y correcciones (únicamente las que le indicamos los autores, no tienen ese servicio, y tampoco él es un experto en esa materia). También lleva las presentaciones on-line y no sé si las preventas.

¿Es el único empleado? Dice que están pendientes de ampliar y que será el coordinador cuando lo hagan, pero, ¿cuándo? Quizá esperan a los primeros beneficios. Por lo que cuenta, me parece que va a gestionar, también, las firmas y los envíos, porque la segunda tanda, que pensé que sería ya, de inmediato, me comentó ayer que la calcula para primeros de mayo. Vamos, que necesita ese tiempo intermedio para sacarlo todo adelante. Y a la vez, va organizando y presentando una tercera tanda, que, a este ritmo, será la del otoño, entiendo.

No da margen para otra cosa. Ediciones cortas, no creo que de más de 75 o 100 ejemplares, para la preventa. Y, luego, a demanda, seguramente. Por lo que distribución, poca, poquísima. No muy allá, me temo. Eso es caro.

La primera tanda está a punto de terminar esas preventas, estaré pendiente de ello, a ver qué tal se ven los autores y sus títulos. Ahora mismo, en las redes, nada. La proyección que hayan conseguido por su cuenta. Pero eso no es verdadera distribución, como la que yo he experimentado con el libro de Rodrigo, viendo el título en miles de librerías y distribuidoras.

En fin. Es lo que hay. Mi compañero G también saca libro, sesudo y de investigación, y solo lo distribuyen dos librerías, una en Salamanca y otra en Valladolid. Estamos en las mismas. No están los hornos editoriales para bollos muy exóticos. Por lo que parece.