Publicado en reflexiones

Sin sentido del tiempo

El sábado previo a este de hoy fue el cambio al horario de verano. Justo entonces la pila de mi reloj dejó de funcionar y mi percepción temporal se enmarañó. Llevo hecha un lío desde entonces. Siete días intentando recobrar el equilibrio, sin escribir aquí, medio atolondrada.

Estamos en unos días festivos que no diferencio de otros laborables porque no tengo nada que hacer. No obstante, los próximos días volverán las obligaciones. El martes será mi reunión del Club de Lectura. Y el viernes la primera sesión del cursito breve de la EdE que me he agenciado para no echar tanto de menos al de la FCPJH.

Me dio pena dejarlo, sobre todo porque hay gente maja, algunos del barrio, a los que me daba pena perder la pista. Menos mal que hemos hecho un grupo de WhatsApp. En eso estoy contenta. También abrí un blog para compartir textos con ellos. Ahí no entraron todos, al menos de momento, aunque habrá que darles un margen. A ver si alguno más quiere, sabe y puede.

La próxima semana, volveré a los vídeos. Tengo pocos suscriptores, 248, en un aumento insignificante para lo que puede ser un canal, pero que se mantiene continuo. Y eso es todo. No sé cuándo tendré alguna cosa nueva que escribir. Iré decidiendo sobre la marcha.