Publicado en reflexiones

Miércoles, monotonía y cuarta ola

De nuevo florecieron las camelias, avanza esta nueva primavera de confinamiento.

Dejé el curso de la Fundación, pero, menos mal, justo en el último instante creamos un grupo de compañeros, que espero pueda servir para hacer piña escribidora. Al menos no perderles el contacto. Ya contaré.

En lo que se refiere a la pandemia, sigo autoconfinada, y JC conmigo, casi siempre. Excepto uno o dos días por semana, que se acerca al lugar físico, teletrabaja todo el tiempo. Vivimos aislados del mundo. A veces es embrutecedor.

Ni escribo, ni juego, ni hago nada con la energía de antes. Incluso le he perdido el ritmo a leer. Sin embargo, me he impuesto una lectura especial. Se trata de la novela de un antiguo alumno. Es una trama policíaca tópica, autoeditada, con los errores esperables en construcción y estilo. Pero, también, un logro para G, que es muy joven y seguro que continuará avanzando por ese camino.

Apunto aquí, como se ve, un listado de decisiones vitales anodinas mientras repuntan los casos del maldito bicho, el hastío de la gente, y el crecimiento absurdo de la derechona que fulmina el estado del bienestar en esta comunidad autónoma de idiotas. En el sentido más, tristemente, griego de la palabra.

Son las 7:47. Empieza un nuevo día. Intentaré aprovecharlo al máximo.