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De nuevo rutina y confinamiento voluntario

Poco tengo que contar. Continúo con los vídeos de lengua. Ya he terminado mi plan de trabajo y tengo toda la Sintaxis subida. 50 vídeos, que no es poco. Ahora me dedico a elaborar unos cuantos de prácticas, y de resúmenes esquemáticos. En pocas semanas hará un año de mis primeros intentos. Tengo que mirar la fecha concreta, no recuerdo si fue en abril, en mayo o en junio. Tengo 227 suscriptores y mas de 30.000 visualizaciones. No es que mi canal sea un éxito clamoroso, pero tampoco se ha quedado en nada, como me temía en el principio. Así que, sigo con mi plan docente a distancia.

En cuanto a la faceta escritora, dejo la FCPJHierro. No solo porque me ha surgido otra actividad durante abril y mayo y en junio ya, cuando acabe, no creo que merezca la pena volver. La verdad es que pensaba que el curso de la Fundación me ayudaría a escribir mi tercer proyecto, pero ha sido demasiado teórico y he avanzado poquísimo.

Debo confesar que estoy, también, poco motivada, teniendo aún el segundo manuscrito en barbecho, y el primero a medio cocer. Para Barrio 1972 todavía hay un mes de espera. Quizá podría presentarlo a algún premio. No sé. Lo iré valorando sobre la marcha.

En cuanto a Nina, todavía espero por la nueva tanda de revisiones. Ayer me comentó el editor que la retomará el próximo lunes. Pocos días y esfuerzo podrán ser, no obstante, porque la siguiente es la Semana Santa y cerrarán. Pero hay que darle tiempo al tiempo. Espero salir antes del verano, lo demás tampoco me agobia, verdaderamente.

Los cinco primeros libros ya están disponibles en preventa. Yo misma los he encargado como lote, a ver qué tal, en plan coleccionista. No deja de ser el comienzo de una editorial que empieza, y que ojalá le vaya bien y cuente conmigo para más cosas. De momento, así veo dónde me he metido y cómo son mis compañeros. Las primeras cinco novelas estarán disponibles y en preventa durante treinta días. Supongo que luego, no sé con qué tiempo de impás, iremos los siguientes.

Mi Nina y yo saldremos en esa segunda tanda. Aunque solo seremos cuatro, pues uno de los autores se ha echado atrás. Parece ser que no le gustaba el trato dispensado por el editor. Me sorprende, porque es muy amable. En fin, tampoco conozco al colega crítico y rescisioniata de contratos. Ni sé si tiene mucha o poca experiencia editorial previa. Creo que no. Le supongo autopublicaciones, como casi todos. Investigaré.

Me hace reflexionar. Una editorial nueva es una apuesta, nadie sabe hasta qué punto arriesgada. Pero al menos es algo. Me lancé con pocas esperanzas de éxito y, finalmente, no me ha ido tan mal. Me da ánimos saber que dos editoriales pequeñas se han interesado por el manuscrito. Ya que las grandes ni nos ven a los escritores noveles, al menos tengo ese consuelo.