
Seguimos confinados perimetralmente, cosa que viene a decir que no podemos salir por ocio de nuestra ciudad. En ese sentido y por nuestra parte no hay problema. La presidenta de nuestra comunidad de Madrid tensó el enfrentamiento con el Gobierno hasta el límite, así que ahora tenemos un estado de alarma impuesto por el ejecutivo, solo para mantener las mismas restricciones de antes, pero con seguridad jurídica. Esa impresentable sigue usándonos a los madrileños como rehenes para sus jueguecitos de propaganda goebbeliana. Aquí no hay medidas suficientes de rastreo, ni mejora de la sanidad pública, que se quiere dejar morir. La gente se hace seguros médicos privados, los que pueden, por el procedimiento de urgencia absoluta. Esta pandemia está ayudando a todo trapo en su empeño privatizador. No quiero pensar cuántos muertos habría si el virus fuera más letal. Realmente lo único que les importa es el poder.
El poder que tiene lo usan para exigir el que han perdido, no para servir al ciudadano. Sin tapujos muestran su inhumanidad y la utilización torticera de todo, víctimas incluidas. O posibles víctimas. Lo mismo que nos hicieron a los que el 11 de marzo nos rompió la vida. No hace falta buscar más pruebas, las muestran ellos. Continuamente. Sin pudor. Sin vergüenza. Coreados por fanáticos que les aplauden todas sus fechorías. MALDITOS SEAN.