Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Sábado 6 de junio de 2020

Hoy escribo en el ordenador, aunque suelo hacerlo con el móvil. Hace una temperatura deliciosa en mi buhardilla. Escucho, como casi siempre, los trinos de los pájaros y el tráfico lejano de la M50, que solo llega si sopla el viento desde el Oeste y las ventanas están abiertas.

Ayer finiquité mi segunda novela a efectos de compartir con mis compañeros de escritura. Me propongo empezar ya con la tercera. Esos tanteos son siempre divertidos, aunque no fluyan los textos tanto como cuando ya se tiene todo encarrilado.

También fui subiendo vídeos a mi canal de YouTube y me emociona ver que se suscribe gente y que hay quien ve las lecciones. Al menos que no sea un trabajo inútil. Me motiva a continuar.

Son casi las ocho. Empieza un día bonito. Espero que lo sea las 24 horas.