Madre mía, ya sí que sí se me acaba el mes. Y con junio llegaré a computar un año completo seguido a diario, aquí, en el blog. Hoy hago 341, así que con 24 más, termino de redondear los 365 pertinentes. Y cuántas cosas han pasado desde entonces.
El viaje a León, la visita rápida a Cantabria y a los primucos. La experiencia en la Semana Negra. El descubrimiento de la enfermedad de J. El resto del verano, JC trabajando y yo en casa. Los días en Portugal, por primera vez viajando en septiembre. Mi nuevo curso sin obligaciones, con Photoshop, Costura y el Taller de Proyectos Narrativos en EdE. El viaje fallido a Venecia y la muerte de J. La Navidad, el viaje a Sevilla, la rutina después de abandonar dos actividades. La experiencia de tres presentaciones en Asturias, y en Irlanda del Norte, conociendo a KD, la charla en inglés, el aniversario fallido del 11m. El shock del confinamiento, la escritura como fórmula de supervivencia, los bailes de salón, los primeros vídeos. Los aplausos diarios, la mala baba de la derecha y sus maniobras torticeras, el regreso de la contienda política infame, los primeros paseos, el regreso a las calles, el final de la novela… Ufffffff.
Me quedan cuatro sesiones y poco tengo para ellas. Revisar los parlamentos del malvado, el comienzo y poco más. Apenas para una. Tengo que ir dándole espacio a un proyecto 3. Me ronda una idea. Quizá pueda empezar a trabajarla.
Tengo también que subir vídeo al canal, y que terminar otro, voy con dos de margen. Aplico los nuevos conceptos gramaticales. Voy con pocos seguidores, a estas alturas, pero soy insistente. No me mueve la fama, sino el impulso de dejar lo que sé en alguna parte.
Hace calor ya todo el rato. Son las 6:18 y me desperté con esa sensación. He abierto la ventana, cantan los pájaros, verdecillos y mirlos. Y alguno más que no reconozco. A ver si hoy me doy un buen paseo.