Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Miércoles 27 de mayo de 2020

Son las 6:25, hace calor. Miro las previsiones meteorológicas y compruebo que hoy volvemos a los 30°C. Mecachis, otra vez.

Empieza la mañana, entra ya un poco de luz. Y yo amanezco dándole vueltas a cómo acometer el último capítulo de la novela que me traigo entre manos. Voy a terminar el primer borrador en breve. Esta misma semana. Muy posiblemente para la entrega de este viernes.

El trabajo narrativo me ha resultado mucho más fluido y rápido en este segundo proyecto. Supongo que porque no ya tengo la presión agobiante del trabajo y porque se agradece la compañía del grupo (el del año pasado, online, fue decepcionante). Pero, también, todo hay que decirlo, porque esta segunda es una novela corta, lineal, de una sola trama, menos ambiciosa técnicamente que la primera.

Error de principiante eso de intentarlo todo a la primera. Reflexiono sobre mi estilo, conscientemente sobrio, y me pregunto cómo es que no pretendí lo mismo en la estructura, las técnicas y la voz. Remodulo, entonces, mi perspectiva como escritora.

Sé que quise un reto para no aburrirme. Al menos puedo decir que no lo hice por presunción o pedantería. También sé que fui creando y transformando, que improvisé, que no tenía las cosas tan claras como esta segunda ocasión. En fin. Se puede mejorar. Me propongo hacerlo. No solo en los detalles que me señaló el corrector, sino en el concepto general de la novela.

Todavía estoy asimilando sus propuestas. Debo darme más tiempo. Noto que se van reubicando y construyendo nuevas posibilidades. Siento que me viene muy bien darles todavía un poco más de margen.

Así que no me va a faltar trabajo en las próximas semanas. Eso está genial. Pero lo que toca ahora mismo el segundo proyecto. Luego, ya veremos.

Ídem de lienzo respecto a mis vídeos didácticos. Mucho me queda todavía por hacer. Poco público me está viendo, porque el curso oficial se acaba y los alumnos ya no andan mirando vídeos. Pero ahí seguiré, creando un sistema completo. El próximo septiembre espero que esté más articulado. Cometeré errores y me arrepentiré de ellos, vaya todo eso por delante. Sin embargo, también estaré contenta por seguir haciendo cosas creativas.

Son las siete. Ya leí las noticias. La derechona sigue su miserable campaña de acoso y derribo. Su afán, siempre cerca del golpismo, se lleva todo por delante: la decencia, la democracia, a las víctimas, la salud, la paz y a la ciudadanía. Viviremos otra jornada de crispación extrema totalmente innecesaria, excepto para sus fines desestabilizadores. Paso de hacerme mala sangre. Buenos días.