Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Sábado 23 de mayo de 2020

Otra anotación, otro fin de semana. El lunes tendremos nuevas libertades, aunque nuestra pequeña ciudad está aumentando los casos sin siquiera haber llegado a la fase 1. La gente se relaja y pierde la tensión. Veremos si no hay un retroceso.

Ayer fue un día productivo. Tengo nuevas ideas para Nina y continúo con el segundo proyecto, que todavía sigue sin título. Mañana subiré otro vídeo y avanzaré lo que pueda en los próximos, como hago los fines de semana.

Sigue el calor. En la buhardilla ya necesito el aire acondicionado. Sin embargo los jardines lucen más bonitos que otros años, las sendas, incluso con los hierbajos a medio cortar, que el ayuntamiento ya está arreglando, se ven preciosas. Tanta lluvia y el confinamiento de jardineros habían asilvestrado los alrededores, pero con un verdor hermoso. Estas temperaturas, me temo, lo agostarán todo enseguida. Qué lástima.

Son las ocho y media. Hoy sí que sí, hago 333 días escribiendo. Y mañana será el cumpleaños de Rodrigo. Ay.