Empezamos la décima semana. Después de un finde de estreno del canal de YouTube. Subí dos vídeos. Tengo otros dos preparados y otro par a medias. Para darme un margen de publicación que no me agobie.
Pero hoy debo volver a la novela. Y me cuesta hacer esas transiciones de una actividad a otra. Me obligo a pensar en una próxima secuencia, en su personaje, y no se me ocurre nada.
Ayer me salté la dieta y comí pan y palomitas. Hoy regreso a la senda de la contención. Ayer dimos el último aplauso, el doble de largo. Y un paseo corto, porque nos agobia encontrarnos con tanta gente. Y vimos media temporada de El último reino. Es la última serie que nos tiene atrapados. Aunque la inverosimilitud empieza a molestarnos, nuestro frikismo todavía nos mantiene. Y lo que leímos sobre el autor en la Wikipedia, que nos hizo mucha gracia:
«Tras trabajar para la BBC, se trasladó a Estados Unidos donde comenzó las sagas históricas por las que se ha hecho famoso. Según Cornwell la decisión de escribir procede de una necesidad estrictamente económica: al no tener tarjeta de residente, solo la actividad intelectual le estaba permitida para ganarse la vida dentro de la legalidad.»
Jajajajaja. Estiró entonces el filón del personaje y un ambiente histórico que conoce. Me encantan los protagonistas porque casi todos tienen una faceta desagradable muy bien conseguida.
Informe final: son las ocho menos cuarto, luce el sol, suben las temperaturas y me tocan tinte y ducha todavía antes de sentarme a escribir. A media mañana también un poco de limpieza casera. Buenos días.