Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Lunes 18 de mayo de 2020

Empezamos la décima semana. Después de un finde de estreno del canal de YouTube. Subí dos vídeos. Tengo otros dos preparados y otro par a medias. Para darme un margen de publicación que no me agobie.

Pero hoy debo volver a la novela. Y me cuesta hacer esas transiciones de una actividad a otra. Me obligo a pensar en una próxima secuencia, en su personaje, y no se me ocurre nada.

Ayer me salté la dieta y comí pan y palomitas. Hoy regreso a la senda de la contención. Ayer dimos el último aplauso, el doble de largo. Y un paseo corto, porque nos agobia encontrarnos con tanta gente. Y vimos media temporada de El último reino. Es la última serie que nos tiene atrapados. Aunque la inverosimilitud empieza a molestarnos, nuestro frikismo todavía nos mantiene. Y lo que leímos sobre el autor en la Wikipedia, que nos hizo mucha gracia:

«Tras trabajar para la BBC, se trasladó a Estados Unidos donde comenzó las sagas históricas por las que se ha hecho famoso. Según Cornwell la decisión de escribir procede de una necesidad estrictamente económica: al no tener tarjeta de residente, solo la actividad intelectual le estaba permitida para ganarse la vida dentro de la legalidad.»

Jajajajaja. Estiró entonces el filón del personaje y un ambiente histórico que conoce. Me encantan los protagonistas porque casi todos tienen una faceta desagradable muy bien conseguida.

Informe final: son las ocho menos cuarto, luce el sol, suben las temperaturas y me tocan tinte y ducha todavía antes de sentarme a escribir. A media mañana también un poco de limpieza casera. Buenos días.