Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Domingo 17 de mayo de 2020

Son las siete. Veo moverse las hojas del pruno de delante, hace el mismo viento que anoche, en el paseo, rebajaba la sensación térmica. Hoy parece, por el contrario, que no lloverá, que se inicia la escalada de temperaturas. Y que superaremos los veintes y en tres o cuatro días los treinta grados centígrados. Vuelve el calor. No me disgustaba el clima gris y templado, veremos qué tal nos va el nuevo.

Hoy me he propuesto subir dos vídeos. Me puede la vergüenza escénica y el síndrome del impostor. JC me dice que YouTube está lleno de cantamañanas y materiales malísimos sin autocrítica alguna. Me insiste en que yo tengo no solo algo que contar, sino solvencia. Se lo agradezco. Pero me sigo sintiendo absurda.

Sin embargo en algún momento debo empezar. Ya he dedicado horas a ese proyecto y lo he anunciado. He buscado otros y tampoco son gran cosa. En mi gremio mis materiales son bastante aceptables. Y, sobre todo, si los continúo y llegan a ser un curso completo. Además, llevo años dándole vueltas a este proyecto.

Así que me pongo a la tarea. Buenos días.