Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Martes 19 de mayo de 2020

A las 7:38 de una mañana soleada y más cálida que las anteriores, me propongo salir a comprar víveres, como todas las semanas.

He escrito un capítulo y empezado el siguiente. Me sale con más fluidez. Hubo momentos en las primeras semanas en que escribir cuatro carillas me costaba muchísimo y ahora lo hago en media mañana. Se me acaba la novela. Creo que me quedan tres capítulos. Me van a sobrar sesiones de junio o reviso título, inicio y final, progresión del protagonista, etc. Incluso planteo nuevo proyecto para empezar otro en el verano.

Espero libros con las novedades gramaticales de la RAE para que mis vídeos no se queden obsoletos nada más empezar. Estoy motivada para seguir avanzando.

La dieta regular, no por comer mucho, sino porque no bajo de peso y sí aumento de volumen. Me pesa el trasero. Salgo a pasear cada día, pero no debe de ser suficiente. Intentaré unos días más estrictos de forma alternativa.

Tengo que encargar un ramo para nuestra ahijada, que cumple en pocos días. Me pongo a ello. Ta luek.