Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Lunes 23 de marzo de 2020

Después de una semana de reclusión nos dicen que necesitamos dos más. Un mes entero, al menos. Y hacemos apuestas. JC cree que ese será el máximo, el 15 de abril. Yo opino que llegaremos a los primeros días de mayo. Aunque ahora se me ocurre que es posible que dure más aún, que se convierta en nuestra forma de vivir durante dos o tres meses. Habrá que irlo pensando en el día a día.

En nuestro ocio hemos vuelto a los clásicos. Después de revisionar La Regenta, estamos con Fortunata y Jacinta. Explotamos las colecciones de DVDs que tenemos desde hace años. Algunas más podrían ser interesantes de nuevo.

No escribí casi nada en el finde, una página, así que me toca ponerme en serio ya hoy. Son las seis y media, llueve mucho, leeré el periódico y luego me levantaré. En esto de llevar un ritmo vital tengo la experiencia de mis meses de jubilauta y mis horarios auto impuestos.

Continúo con miedo a lo que pueda venir. Prevención, mal rollo, consciencia de que esto no son unas vacaciones aunque sea agradable tener a JC en casa conmigo todo el tiempo. Vivo el presente. Solo me miro los pies y sigo.