Publicado en diario del confinamiento

Domingo 22 de marzo de 2020

Anoche no me podía dormir, caí finalmente cerca de la una, así que hoy me he despertado más tarde. Luce el sol después de un día lluvioso y gris.

Quizá el cuerpo echaba de menos los ocho kilómetros de bici estática. Solo hice dos, llamó G, interrumpí la actividad y ya no la recuperé. A cambio JC y yo bailamos quince minutos con el vídeo de twist del que hablaba en post anterior.

Fue divertido y cansado. Por supuesto bailamos tan fatal como era esperable, como auténticos patos mareados. Hasta que JC empezó a sentirse ahogado. Y relacionamos esa pequeña dificultad pulmonar con su frío de tres días atrás. Lo dejamos allí, pero por la tarde tenía febrícula, 37,4 °C. Vimos series y ninguna nos convenció demasiado.

Por la noche, los vecinos del 3 nos contaron por WhatsApp que han pasado los cuatro una variante floja y casera del virus dichoso. Tal vez JC esté pasándola también. Como ellos decían, mucho más flojo que una gripe. O quizá sea lo que tuvo B, que nos terminó contagiando G en los días previos a la cuarentena. Sería posible, ha pasado el tiempo previsto.

Yo tengo dolor de cabeza toda la semana, y mocos alérgicos. Pero nada de fiebre. Quizá termine mostrando los mismos síntomas que JC. Hasta ahora lo atribuía yo a la tensión, que está un poco alta. En fin, no queda más remedio que esperar. Me tomo la medicación que el endocrino me recetó al respecto. Y aquí ando.