Anoche no me podía dormir, caí finalmente cerca de la una, así que hoy me he despertado más tarde. Luce el sol después de un día lluvioso y gris.
Quizá el cuerpo echaba de menos los ocho kilómetros de bici estática. Solo hice dos, llamó G, interrumpí la actividad y ya no la recuperé. A cambio JC y yo bailamos quince minutos con el vídeo de twist del que hablaba en post anterior.
Fue divertido y cansado. Por supuesto bailamos tan fatal como era esperable, como auténticos patos mareados. Hasta que JC empezó a sentirse ahogado. Y relacionamos esa pequeña dificultad pulmonar con su frío de tres días atrás. Lo dejamos allí, pero por la tarde tenía febrícula, 37,4 °C. Vimos series y ninguna nos convenció demasiado.
Por la noche, los vecinos del 3 nos contaron por WhatsApp que han pasado los cuatro una variante floja y casera del virus dichoso. Tal vez JC esté pasándola también. Como ellos decían, mucho más flojo que una gripe. O quizá sea lo que tuvo B, que nos terminó contagiando G en los días previos a la cuarentena. Sería posible, ha pasado el tiempo previsto.
Yo tengo dolor de cabeza toda la semana, y mocos alérgicos. Pero nada de fiebre. Quizá termine mostrando los mismos síntomas que JC. Hasta ahora lo atribuía yo a la tensión, que está un poco alta. En fin, no queda más remedio que esperar. Me tomo la medicación que el endocrino me recetó al respecto. Y aquí ando.