
Poco que contar aquí porque la vida nos sigue arrastrando y no me alcanza el tiempo, no porque haya poca cosa que narrar.
No he perdido la esperanza de publicar, la editorial está sobrepasada de manuscritos, como yo imaginaba. Me va bien así, hasta que consigamos centrarnos mejor cómo van saliendo las cosas. Eso sí, se echan en falta las ferias de libros. De momento, no puedo con más.