Publicado en reflexiones

22 de agosto de 2021

En otros tiempos, cuando ejercía mi oficio, estas fechas de finales de agosto eran de cuenta atrás para volver al trabajo. Me dolía que se acabasen las vacaciones, así que intentaba condurarlas degustando cada segundo. Hoy me da la risa recordarme tan agobiosa, pero confieso que algunas veces incluso me estresaba pensando que no las exprimía lo suficiente.

Tampoco me quiero poner dramática. Lo normal fue siempre un regreso animoso a las clases, con afán de superación y novedades didácticas para conseguirlo. Pero también es cierto que los últimos cursos, de recortes extremos y de edad provecta, me sentía bastante cansada física y emocionalmente.

Ahora mismo, la primera diferencia vital que noto es que estoy muy recuperada en esos dos ámbitos. Y por ello, voy a iniciar mi tercer curso de profe jubilada contentísima y con planes interesantes. Claro que son menos osados de lo que haría si no siguiéramos en esta pandemia tan larga, pero son.

La segunda diferencia tiene que ver con los viajes y el desplazamiento de las fechas vacacionales. En 2019 salimos en septiembre por primera vez en nuestras vidas. Y disfrutamos quince días estupendísimos en Portugal. En 2020, mucho más prudentes por la COVID-19, nos atrevimos con una semana en Cáceres, también en ese mes. Este 2021, ya lo he comentado en algún otro post, no tenemos planes. Improvisaremos. Ya se verá cuándo, dónde y cómo.

Y en fin, ya que escribo de semana en semana, hago también los apuntes climáticos y de escritora en estos párrafos últimos. Respecto a las temperaturas, agradezco que haga menos calor. No estamos exentos de sufrir otra ola extrema, seguimos en pleno verano. Pero ya se nota la proximidad del otoño, porque las noches son más largas y el ángulo solar menos amplio.

En lo que a mis afanes escribidores se refiere, solo hago constar que sigo. Tuve algunos días de descanso, que me vinieron estupendamente, pero he vuelto a la tarea con renovado vigor. Despacito, eso sí. No merece la pena estresarse. No hay prisa.