
Aunque hemos visto excavadoras en otras calles, como la de G, y limpiaron nuestra avenida principal enseguida, la verdad es que nuestra pequeña calle fondo de saco fue liberada por el esfuerzo conjunto de los vecinos. A base de carretilla y palas.
Y menos mal que ayer, por fin, subieron las temperaturas. Se agradece no estar bajo cero, se agradece mucho la desaparición de las heladas. Llovió suave, pero las concentraciones de nieve, en sucios y caóticos montones aquí y allá, todavía siguen. Acumulamos aún gran cantidad en el jardín, en la entrada y en las terrazas. Será ya cuestión de paciencia y tiempo. Supongo.
Pero otro asunto más grave nos angustia ahora. Un suceso inesperado, un accidente in itinere, un resbalón y una caída de aparente poca importancia, ha terminado en extrema gravedad. Le ha pasado a JCC, un amigo de la cuadrilla de Rodrigo y de G. Estamos pendientes de ese mal pronóstico que conocimos también ayer y que ha removido nuestras vidas de nuevo. No news, good news, nos decimos mientras esperamos. Ojalá evolucione favorablemente. Dios lo quiera.
ACTUALIZACIÓN: Sobre las 15 horas, G nos ha informado de su muerte. Estamos muy afectados. Y ni siquiera podemos acompañar a su reducida familia, con las restricciones COVID-19.