Publicado en reflexiones

Vientos huracanados

Nos cerca la tercera ola de la pandemia, con sus desastres económicos adheridos, y la malignidad de los tacticismos políticos que se llevan gente por delante me espanta. Me siento inerme ante esos gobernantes que solo buscan su medro y no la salud de los ciudadanos. Y muy triste por la muerte de JCC.

Sopla un viento de 90 km por hora que puede ser más peligroso si pensamos en los árboles y cornisas afectados por la nevada. La nieve se derrite despacio, pero está en ello, quince días después, por fin. Pero parece que sigue la acumulación de incidencias en Madrid, porque hubo una explosión de gas en el centro, que se llevó un edificio y cuatro personas por delante. Y hasta se vio un meteorito cruzar los cielos de la capital. Parecen signos de una malignidad distópica, cuesta creer que vivimos en estas extrañas circunstancias.

Son las seis. Me esfuerzo en escribir, por ver si así consigo conjurar el miedo y el dolor. Oigo las rachas de viento, inquietantes, y temo por todos los que amo. No consigo sacudirme las sensaciones de angustia, temor e irrealidad.