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Noche de Reyes

Me llegan dulces recuerdos de la infancia y este cinco de enero. Y de la alegría de la mañana del seis. He vivido ya sesenta veces esta fiesta, aunque no los recuerdo todos, y me parece meridiano que solo tiene magia si hay niños. Y aquí no los hay.

Pero no me quejo. Estamos juntos, conscientes de la suerte que significa querernos, con esa serenidad aprendida que arropa el espíritu.

Mañana veremos a Ela, porque es su cumple, un ratito. Y aún habrá días de vacaciones. Hasta que finalmente el lunes 11 volvamos a la rutina.

Normalidad. En estos tiempos locos de pandemia, es mucho más que suficiente. No me atrevo a pedir, ni siquiera a pensarlo, nada más.