Publicado en reflexiones

Último lunes de 2020

A punto de un nuevo año y de un nuevo comienzo

Casi un mes llevamos JC y yo de arreglos y asuntos pendientes, pero ya, por fin, hemos conseguido terminarlos. Cuatro semanas sin prisa, pero sin pausa. Las mismas que llevo, a cambio, sin elaborar vídeos y escribiendo poquito.

Conste que tampoco es que me haya dejado totalmente, pues en estos días locos conseguí terminar la última revisión de Nina y se la mandé a F mi editor. No entiendo las prisas, ya que inmediatamente después anunció que la editorial cerraba del 23 de diciembre al 6 de enero. Del curioso suceso deduzco que los profes cargamos con el sambenito de las vacaciones, pero no somos los únicos que las tenemos, ni de lejos. Y que no tiene sentido meterme prisa para luego no hacer nada. Así que supongo que quizá sea este el tiempo en que se lea el manuscrito. Hasta ahora F se había dedicado a los cinco primeros títulos. Ahora nos toca a la segunda tanda, que, si no me equivoco, somos tres más. Resulta un poco extraño, pero así funciona la editorial, un departamento lee y selecciona manuscritos, otro elabora la edición. O eso me explicó F. Ya veremos en qué para el asunto.

Lo que sí hago es jugar a ACNH. Un ratito cada día. Un entretenimiento mental interesante. A menudo, muy temprano, como haré también hoy, que son las 5:30. En cuanto termine de escribir estas líneas y de leer el periódico, como cada mañana. En el juego los días comienzan a las 5:00 y todo se produce en tiempo real. Características me vienen que ni pintadas. Y no solo porque el jueguín encaja perfectamente con mi tendencia madrugadora, sino porque me permite actuar a ratitos.

No sé cuándo volveré a la rutina. Quizá me tome un poco más de tiempo, hasta el día 2. O hasta después de Reyes. Todavía no lo tengo decidido. Dependerá de si tengo que seguir saliendo a menudo o de si recuperamos los ritmos habituales.