Publicado en reflexiones

Nochebuena 2020

He perdido el sentido del tiempo. Otras veces soy más consciente de la cercanía de las fechas, pero este año, con JC de vacaciones desde una semana antes, me cuesta ubicarme. Así, de pronto, es Nochebuena. Y voy a acercarme al centro comercial a primera hora para las últimas compras. Y a hornear tartas. Y a comer poco para permitirme una cena más copiosa.

Cenamos con G, se nos suma B en la comida del 25. Hacemos planes sencillos. Llamaré a mi hermana para ver qué tal van ellos. Y así será esta extraña Navidad. Solo JM se acercará a ver a Ela.

¿Superaremos las sensaciones de extrañeza? No creo. Pero seguimos. Resistimos.