
Refresca por fin, es un gustazo escribir con la ventana abierta, sintiendo la brisa fresquita. JC y yo seguimos teletrabajando, bastante aislados, por la misma prudencia elemental de las últimas semanas. G y B regresan hoy, justo cuando nosotros empezamos a a planificar alguna escapadita, aunque todavía muy en lontananza.
La última sesión del curso de novela policíaca fue de lo más decepcionante. Ningún compañero ha subido texto todavía. La profe se leyó el mío en diagonal, como los previos, e hizo un par de arreglos innecesarios y de compromiso, tipo cambiar unas comillas por otras. Y ni una frase de comentario general. Desde luego, acabó con todas mis dudas de un plumazo. No merece la pena enrolarme en la segunda parte, ni por contenido, ni por el seguimiento que hace ella.
De vez en cuando me sale la vena reivindicativa y dudo si quejarme en el foro. Pero luego vuelvo a la idea de que lo mejor es ser discreta. Si a los otros, primerizos, les va bien, para qué quitarles la ilusión.
La profe ha tenido que percatarse, sobre todo después del chat, aunque era evidente en mis textos, de que el curso me queda muy pequeño. Y supongo que barruntará por qué no sigo, disculpas simplistas aparte. Tampoco se ha matado comentando, una vez que sabía que yo no continuaba. Así que, o bien es así de poco currante siempre, o no ha querido esforzarse con alguien que no iba a seguir. Malo lo que dice de ella en cualquiera de las dos situaciones.
Acabado el asunto, entonces. Y, la parte por el todo, tacho de mi lista el Portal del Escritor y todos sus otros cursos. Me temo que muy por debajo ya de lo que sé y necesito. Mucha gente hay en este mundillo de la escritura. Pocos como los de EdE, francamente. E incluso ya se me queda atrás, mientras vuelo sola.
Este finde de descanso y el lunes de trámites acabarán con agosto. El día 1 de septiembre, como mis compañeros en el instituto, yo regreso a la tarea escritora con renovado vigor. Y, por supuesto, sin dejar de hacer vídeos didácticos.