Publicado en reflexiones

Fin de semana: 18 de julio de 2020

Hoy es sábado, pero para mí no hay mucha diferencia, yo sigo mis rutinas, como cualquier otro día, trabajando cada mañana y compartiendo las tardes con JC. Son las siete y media, se agradece el fresco, llevamos ya toda la semana durmiendo felizmente con las ventanas abiertas gracias a las buenas temperaturas nocturnas. Ojalá dure.

He empezado el curso sobre novela policíaca o de misterio. Ya conté que solo habían aparecido dos compañeros. Por el momento, no hay ninguno más. Y la profe se descolgó por fin, con frases manidas y bienvenidas escasas y tópicas.

No sé si me convence del todo, qué lástima, preferiría no ser tan intemperante. Supongo que esto sucede porque he hecho demasiados cursos, y ya nada me emociona como al principio. La naturaleza humana es así, lo cotidianiza todo, le quita lustre y brillo, lo deja romo, desaborido y tristón. Las sensaciones se parecen a otras experiencias vitales muy parecidas. Es lo que me terminó sucediendo con los roles en vivo. O con los juegos de ordenador. O con la lectura. Junto con la ancianidad, que me cerca.

Diré en defensa del curso de marras, que al menos me ha obligado a revisar unos detalles previos de la trama realmente necesarios y que sola es más que posible que no me hubiera planteado bien. Y que estoy hecha a EdE y su sistema, que debo darle márgenes otras formas de didáctica.

Aún así, mi sensación es que tiene poca chicha, que está diluido y estirado. Por dos razones fundamentales: que sea un trabajo leve, un par de horas a la semana, para gentes muy ocupadas, y que se le pueda sacar más pasta repartido convenientemente en dos mini cursos más.

En el plan de estas seis semanas apenas se redacta un capítulo, no sé si dos, con un máximo de 3500 palabras cada uno. Es verdad que, entre medias, se organiza la novela. Y que yo podría hacerlo por mi cuenta, porque plan, estructura y escaleta ya lo creo que tengo.

De hecho, eso es lo que me propongo. El sistema va a tener que convencerme o divertirme mucho para que continúe en las siguientes convocatorias. Pero, vale ya de refunfuños, disfrutemos del viaje. Solo en esta primera sesión he aprendido y decidido asuntos interesantes. Venga, venga.

Jajajajaja. Me voy a la ducha. Buenos días.