Hoy es el trigésimo octavo aniversario de nuestra boda. Treinta y ocho años son dos tercios de nuestra vida. Nos conocemos desde hace más aún, de forma que poca existencia recuerdo sin JC. Apenas dieciséis años, de los cuales, obviamente, hay que descontar los primeros, por poco conscientes. Qué barbaridad, solo la infancia.
Son las seis y diez. Hoy también empiezo un curso de novela policíaca, que no sé yo si va a tener suficiente enjundia. El primer tema es bastante light. Y el plan de trabajo, también. Veo que la materia teórica está repartida en tres cursos consecutivos de seis semanas. No sé si para que le cunda más. O para que no parezcan cursos tan densos o caros, o inabordables. Lo más probable es que sea por todas esas razones juntas.
El aula virtual es tan sencilla, que se ven los foros de todos los cursos. No tienen más que información general, hay luego un acceso privado. Supongo que también sirven así de reclamo informativo. He visto las continuaciones del que yo empiezo, aunque no sé para cuándo serán las siguientes convocatorias,y me vuelve a parecer demasiado simplista. Jo. Espero equivocarme al respecto y poder sacarle juguillo.
Respecto a la obra, tenemos ya reconquistada la casa, porque ayer nos dimos la gran paliza y lo limpiamos todo. Solo falta devolver el pc a la buhardilla. Y conectar la nueva impresora, pues la previa no resistió el traslado y se apagó total y absolutamente.
Por último, confieso que tenemos poca cosa especial para el aniversario, más allá de un paseo por el centro de la ciudad. Con la pandemia estamos reticentes a las multitudes. Pero lo importante es que estamos juntos y bien. Lo demás es accesorio.
Amanece. Así que me voy a la buhardilla, a limpiar de nuevo. Todavía tendremos que darle unas cuantas pasadas a toda la casa para que regrese la total normalidad. Buenos días.