Con todo el tejado al aire, se ha puesto a llover. Habíamos elegido estas fechas tórridas para evitar la lluvia, y mira qué horror. Despiertos a las cinco y media de la mañana, nos tuvimos que lanzar a proteger un poco la zona más expuesta a la que teníamos acceso. Manda narices. Menos mal que finalmente fueron cuatro gotas
Los operarios vienen a las siete y media. Hoy, dicen las predicciones, habrá alguna nube y bajará un par de grados la temperatura. Esperamos que les sea el trabajo, por tanto, un poco más llevadero.
Mi tarea re-escribidora va bien. Creo que ya me hago con la nueva estructura, pero todavía tengo que darle unas vueltas más. Esto de rehacer parece a ratos inabordable, porque el texto completo no se puede manejar en una mañana y no sé dónde hacer los descansos. Sin embargo, voy completando tareas y siento que progreso en la línea pretendida. Es más sencillo hacer desde cero, eso es obvio. Por tal razón me parece tan importante tener clara la estructura y la secuencia de hechos antes del acto de la mera escritura. Supongo que estoy intentando salvar mi primera novela y su planteamiento y desarrollo irregulares. Fueron demasiados meses de elaboración, con demasiadas interrupciones y se nota.
Me propongo, también, romper la monotonía de los últimos días y hacer un par de vídeos más para ese canal diminuto mío. Sigue aumentando, aunque va muy despacito, cosa, por otra parte, normal siendo verano. Pero no me quejo, porque tampoco está paralizado. Qué curioso. En fin, todavía tengo en el tintero muchos temas de los que me gustaría hablar y quiero disfrutar de todo el proceso, así que no hay ninguna prisa.