Publicado en reflexiones

Miércoles 1 de julio de 2020

Hoy es el cumpleaños de JC. Hace 62. Ya estamos los dos bien anclados en la nueva década. Y da miedo.

Todo me da miedo, supongo. Ya no enfrento la vida con el optimismo y la inocencia de antes. Supongo que es el impuesto revolucionario de las pérdidas. Lo pago desde que nos mataron a Rodrigo.

Pero no me quiero poner triste. Hoy es un día para celebrar. Y el sábado lo haremos con G y B.

Hoy también empiezan las vacaciones escolares, tan deseadas y necesarias hasta hace un año y ahora tan extrañamente ajenas. No va a cambiar nada, nos quedamos en casita, no saldremos de viaje, haremos algo desagradable (y caro, todo hay que decirlo), aunque necesario, una puñetera obra. Seguro que acabaré más que harta.

En 2019, por estas fechas, estuvimos en León, en Torrelavega y, finalmente, una semana maravillosa, junto a la playa de San Lorenzo, en Gijón. Tuve la suerte y la oportunidad de hablar del libro de Rodrigo en la Semana Negra. Un honor conseguido gracias a Moncho.

Y resulta que solo 370 días después, la Semana Negra de 2020 tiene aforo reducido, sin feria, sin los puestos de comidas o entretenimientos varios de siempre, porque a los humanos de todo el mundo nos asola una pandemia. Nos gustaría ir, pero no en estas circunstancias, y menos mal que se pueden seguir sus actividades online.

Ver para creer.

Son las siete menos cinco, sopla viento del oeste con ruido de tráfico y ventanas abiertas, ya no chisporrotean los pájaros que cantan, son otra especie, que más bien pía. JC duerme. Enseguida habrá que ponerse de nuevo a la tarea, teletrabajar él, revisar textos y hacer vídeos en mi caso.

Empieza un nuevo reto, vivimos el presente. Buenos días.