Publicado en reflexiones

Martes 30 de junio de 2020

Otro mes que se acaba, de nuevo esa sensación de rapidez temporal me asalta, me sorprende, me atemoriza.

Un año ha pasado desde que me despedí de mis compañeros y las circunstancias me han impedido hacer la fiesta friki posterior que alguna vez pensé. Desde la enfermedad de J y su fallecimiento casi inmediato, que la hizo impensable en 2019, hasta el confinamiento, que la convirtió en algo imposible para esta primavera, y los riesgos todavía activos de la pandemia, que la vuelven a mostrar inadecuada para el próximo otoño y me temo que también para el invierno. No me peleo más con el universo, está claro que no hay que hacerla.

Ayer hice un cambio estructural importante en Nina. No sé qué tal quedará, pero adelgacé la trama negra, que era exhaustiva en detalles intermedios, demasiado larga para un desenlace breve y sintético. También he acelerado el tempo interno de Sofía. A ver qué tal, si me gusta más ahora. El despiece me está resultando una experiencia interesantísima.

Son las siete cuarenta, refresca muy levemente, voy a ventilar también la buhardilla y el sótano. Buenos días.