
Buenos días, son las siete, llevo media hora leyendo noticias, y me propongo ponerme a escribir en un rato.
Ayer tuve la entrevista, una hora, con un calor abrasador e incómodo. En el último momento me cambiaron la primera cita de la mañana por la última de la tarde. Además del retraso esperable, así que estuve desde las cuatro y diez, que llegamos, hasta las siete, que terminamos. Y el pobre JC conmigo, aguantando el bochorno.
Ni idea de cómo quedará. Lo más probable es que ni mire el programa, porque tampoco lo hice con el de Informe Semanal. Sí he escuchado los de radio, pero los que tienen imagen me resultan imposibles. Algún día tendré que ponerme a ello.
Pero, en fin, lo hice por Rodrigo. Es tan poco lo que puedo hacer por él, que me apunto, aunque me agobie el proceso. Ahora ya puedo seguir tranquila. Vida normal. Qué bien.
Bueno, solo una semana, porque el próximo lunes empezamos la obra, el viernes traen los trastos y los dejan en el garaje, y muy normal no va a ser.
Viviremos el día a día. JC puede seguir teletrabajando bastante a menudo, así que no estaré sola en el desarrollo del asunto. Ya me iré quejando por aquí. Seguramente.
Pero no he dejado de trabajar en la escritura. Ya dediqué las mañanas del sábado y del domingo a revisar Nina. Voy a ponerme con ese repaso ahora mismo. Son las 7:14, hay 23°C y se esperan máximas de 37.