Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Jueves 21 de mayo de 2020

Me he despertado a las cuatro, en medio de una pesadilla. Tenía que volver al instituto y con un horario infame. Ni siquiera podía elegir niveles, todo estaba hecho de antemano. Nos habían devuelto a las aulas a los pensionistas. Como si no hubiera suficientes profes jóvenes y en el paro necesitados de trabajar.

Son las seis. Después de leer las noticias del día, se me cierran los ojos. A ver si consigo dormir un poco más.

Nada. Imposible. En fin, ya subí mi tercer vídeo a YouTube, tengo capítulo y medio para mañana y tres vídeos más casi terminados. Lo único en que voy mal es en ansiedad y en que la dieta no prospera. Un paseo diario no debe de ser suficiente para quemar lo que necesito. Un tostón.

Sigo sintiendo sueño, aunque cuando intento dormir, no lo consigo. Intentaré estar calmada un rato, de algo servirá, supongo.