Semana novena y sin visos de salida de la fase 0 en Madrid. La presidenta se dedica a las fotos y el postureo, pero no avanza en los mínimos sanitarios imprescindibles. Los recortes de largos años no se redimen con cuatro banalidades. Y menos aún si la intención es hacerlos provisionales y desmontables. O ni eso, porque asegura que contratará el personal necesario pero no llega a hacerlo, esperando que una promesa vaga sea suficiente.
Hoy es viernes y tengo mi vídeo conferencia de Narrativa, el único hito que rompe la rutina. Llevo más de tres mil palabras, dos capítulos. Y, según mis planes, solo me quedan cuatro más, entre ocho o diez mil palabras. A ver si consigo terminar.
Ya solo somos tres alumnas y el profe. En realidad las otras dos son de la casa, con lo que soy la única que ha permanecido trabajando hasta ahora. L revisa una novela ya escrita, C y yo avanzamos semanalmente. Como unas campeonas. No sé si nos darán las sesiones para plantear el final a las dos. En mi caso, voy a hacer lo posible.
Son las siete y media. Me propongo darme un baño e incluso lanzarme a pasear antes de las nueve, que es el plazo para paseos de mi edad y condición. Buenos días.