Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Sábado 2 de mayo de 2020

Hoy cumplo 61. Nueva década, nueva y extraña situación. Confinados. Y además, de regalo, nos dejarán dar nuestro primer paseo en siete semanas.

Mi rodilla va mejorando. Mi escritura se estancó con una escena, pero continúo la trama, para darme espacio y perspectiva. La dieta no me funciona con tanta medicación y sin hacer ejercicio, pero persisto. Como poco y equilibrado. De algo me valdrá.

Echo de menos a Rodrigo en esta fecha especial. También a Gonzalo. Se me hace pesadísima tanta reclusión. Pero no me desespero. Para el 11 es posible que JC se reincorpore al trabajo y voy a echar en falta su compañía. Estos dos meses han sido un regalo en ese sentido, aunque espero que se me entienda bien. No me olvido de las circunstancias funestas que provocaron el confinamiento, ni quiero pecar de frivolidad.

Son las ocho. He dormido mal. Me gustaría ver a Gonzalo, hablarle por su ventana o por la nuestra, o ambas cosas. Ya nos iremos poniendo de acuerdo. Me lanzo al nuevo día. Sin tarta.