La monotonía se ha apoderado de nuestras vidas. Entretenemos los días con lectura, películas, charla y actividades variopintas. Parece que uno se puede acostumbrar a todo. Aunque subyace un miedo subconsciente, vivimos en una jaula de oro.
Pienso en Ana Frank y su diario, que tanto me impresionó en la adolescencia. Hoy entiendo más vivamente, por mis propias sensaciones, lo que pudo significar para ella. Qué horror. Y qué mal desenlace.
Aquí estamos. Seguimos.