8:12 de otra mañana en confinamiento. He dormido más horas esta vez. Anoche me tomé un ibuprofeno para la espalda y la artrosis de los dedos, que me viene bien además para dormir, porque me da sueño. Luce un bonito sol. Va a ser un día precioso.
Ayer acabamos Siete vidas y me dio pena. Como si despidiera a unos amigos. Es verdad que llevábamos meses viéndolo cada noche, justo para pillar el sueño. También que era una serie que veía Rodrigo y siempre me lo recuerda. Por último, que en el aislamiento de estas últimas semanas estamos más sensibles y hasta nos parece que esos personajes nos han hecho compañía y que se habían colado en nuestra casa. Es que trece temporadas de trece capítulos cada una dan para muchas noches…
Sin embargo no nos arrugamos. Volvemos a Stargate Atlantis. Es lo suficientemente entretenida como para empezar de nuevo, pero también la tenemos ya bastante vista como para que no nos atrape el argumento y nos permita dormir.
Empieza nueva semana. Sábado y domingo los marcamos de forma diferente viendo sendas películas de los últimos tiempos, Terminator: Dark Fate el sábado y 1917 el domingo. Los días corrientes hacemos otras actividades, bailamos boleros (por eso tengo música de Los Panchos en la cabeza todo el rato) y vemos Cámera café. Lo que nunca dejamos, excepto lesión, es la bicicleta estática.
Otro asunto del que no he escrito son los malos pelos que se nos están poniendo después de tanto tiempo sin peluquería. Fuimos justo antes del viaje a Asturias, así que hace dos meses ya. En mi caso estoy acostumbrada a teñirme sola, así que no tengo problema en el color. Otra cosa es que la forma de la melena se esté descompensando porque las capas han crecido, y que el flequillo se vea también un poco raro. Pero gracias a que mi pelo se riza, el conjunto no queda mal.
Respecto a JC, tuve el valor de recortarle el pelo. Muy levemente, solo la capa de debajo del flequillo, y las patillas, que estaban patibularias. Para mi sorpresa, ha quedado bien. Está muy abundante, parece la melena de hace treinta años, pero da un aspecto aseado, que era lo que pretendíamos. Va a ser un cuadro cuando todos nos veamos en la calle con estas pintas. Jajajajaja.
Hoy, me avisa WordPress, número redondo de escritura continuada: 300 días anotando en esta bitácora. Nuevo récord personal.