Publicado en diario del confinamiento, reflexiones

Martes 14 de abril de 2020

Son las seis. He dormido como un tronco, después del insomnio de ayer y una pequeña siesta a media tarde. Poco nuevo hoy. Que avanzo despacio en la escritura. Que seguimos bailando JC y yo, cada día un poco más sueltos en los pasos, hilándolos mejor. Que estoy a dieta total.

Ayer hice un pedido de fruta y verdura a una granja de Arganda que nos recomendaron los chicos, G y B. Hoy debería pedir más productos para la dieta, tengo provisión para una semana, pero podría tardar bastante el reparto. Llevo esperando un pedido de farmacia desde el 31, ya 14 días. Pobres repartidores.

Me pongo con el periódico. Buenos días.

Sigo con la bicicleta estática. Doy paseos por el jardín, para que me den el aire y el sol. Vemos Cámera café por las tardes y Siete vidas para dormir. La vida es anodina aquí, pero plena de facilidades, no me quejo. Aunque la reclusión pesa más de lo que pudiera parecer.