Publicado en reflexiones

Jueves 27 de febrero de 2020

Son las siete del segundo día en Asturias. Estamos hospedados en Oviedo, en el aparthotel de siempre. Esta vez en la séptimo planta, con mucha luz y unas hermosas vistas sobre la ciudad. Además de una enorme terraza con tumbonas.

Ayer fue un día productivo, pleno de acciones: el viaje hasta aquí, agradable y sin contratiempos, la recogida de Moncho, la llegada a Gijón y su mar embravecido… Luego la comida con más amigos, una copa frente a ese Cantábrico invernal, las aproximaciones al lugar del evento, las pruebas de imágenes y sonido una vez nos aposentamos. Un no parar.

La presentación se hizo en un enorme salón de actos muy hermoso, el del antiguo instituto Jovellanos. Marta y su cuidado texto sobre el libro de Rodrigo me antecedieron durante unos quince minutos. Finalmente llené una media hora más con mis imágenes de PowerPoint y algunos de mis textos preparados al efecto. No todos, para no hacer el asunto demasiado largo.

Ya en Oviedo, que está a unos treinta kilómetros, dejamos a Moncho cerca de su casa. Luego cenamos JC y yo, con tranquilidad, a pesar de un partidazo de fútbol y las pantallas gigantes, y los hooligans que cantaban los goles. Fue más pantagruélicamente de lo previsto, porque aquí las raciones son enormes, así que volvimos al hotel rodando, como bolas, ahítos sin haberlo pretendido.

Y ya en pijama dimos las buenas noches a Gonzalo. Nos acostamos más tarde de lo usual, sobre las once y media. Me costó mucho coger el sueño. Al final es que salir mi zona de confort me altera. No conseguí dormirme hasta la una. A las seis, qué mala suerte, el móvil de JC empezó a quejarse. Y ya no he podido volver a engancharme con Morfeo. Esta noche me caeré de cansancio, seguro.

Pero esa es otra historia. Ahora, en breve, toca una excursión con visitas artísticas y arquitectónicas con el grupo de Pensionistas, comida incluida. Hemos quedado con Monchu a las nueve y cuarto. Luego repetiremos el mismo sistema: nos acercaremos a Avilés y tomaremos un chisme hasta la segunda presentación.