Hoy es festivo en el calendario escolar que ya no me afecta pero sigo por el contacto con mis compañeros. Son las siete aunque llevo despierta desde las cinco y media. Anoche me dormí pronto, agotada de tanta actividad y de las pocas horas de sueño que arrastraba del día previo.
Pasamos la mañana en Salas y sus alrededores, viendo iglesias, monasterios y museos del prerrománico con el grupo de Pensionistas de Asturias con el que ya tengo algunos vínculos. Fue agradable, aprendí un montón, comimos como limas y acabamos agotados.
La presentación de Avilés salió bonita, aunque tuvo muy poca audiencia. No todo el mundo tiene capacidad de convocatoria, está claro. Pero a mí no me importa, yo transmito mi información con el mismo cariño e interés.
Hoy tenemos la mañana libre. De momento aprovecharemos para dormir, hacer el vago, disfrutar de la terraza y del apartamento. Luego ya veremos.
Y mañana regresamos a casa. Qué pronto. El tiempo se desliza como arena entre los dedos.