Publicado en reflexiones

Miércoles 26 de febrero de 2020

Son las siete menos veinte. Ayer estaba tan cansada que me dormí antes de las diez. Hoy me despierto temprano, con una dosis de inquietud, porque nos espera un viaje largo hasta Oviedo. Y luego a Gijón, donde tendré el primer acto.

Estuvieron ayer de nuevo dos periodistas de Radio Gaga. Un poco repetitivo todo, aunque entonces hablaba yo para la directora del programa, que supongo tenía que dar el visto bueno. Era curioso que la jefa fuese la más joven. Las dos hablaban castellano con sutil acento catalán.

Se me juntan el efecto aniversario, el estrés de los viajes y la responsabilidad de las presentaciones. Un buen cóctel que me saca de mi zona de confort. Pero que asumo por Rodrigo. Por su memoria digna y amorosa.

Los prunos han florecido. Este año dos semanas antes, debe de ser el calentamiento global. Su renacimiento y su hermosura son la lección que la naturaleza me recuerda cada primavera. Que hay que revivir y encontrar esperanzas de continuidad.