Escribo tres bitácoras e intento avanzar con la novela nueva, leo, hago domesticidades y las horas no me alcanzan para mucho más. Siento que la ineficacia ha colonizado mi nueva vida. ¿O es que me ataca de nuevo el síndrome del impostor?
Paso revista a lo que he hecho estos meses sin obligaciones laborales sintiendo que no es suficiente.
- Semana negra de Gijón
- Vacaciones de verano
- Terminar Nina
- Acompañamiento de J y su enfermedad
- Viaje a Portugal
- Crear y escribir periódicamente en nueva página web de escritora
- Tres meses de clases de corte y costura en Leganés
- Dos meses de clases de Photoshop
- Taller Proyectos Narrativos
- Revisión de relatos para posible libro recopilatorio
- Gestión y luego anulación viaje Venecia
- Navidad y añadidos
- Hacerle un abrigo a G
- Médicos y gestiones Ela
- Viaje Sevilla
- Nuevo proyecto novela
- Nueva situación doméstica con L
- Gestiones y papeleos varios
Sin embargo, cuanto más anoto, más me congracio con lo que ha sucedido. No he estado ociosa. En realidad lo que me falta es iniciar mis prácticas de vídeo, mi otro gran proyecto.
Quizá debería hacer una planificación y encontrarle un tiempo para lanzarme a ello. Pero también es verdad que no lo he hecho todavía porque no quiero una chapucilla. Sé demasiado bien que para algo con cierta calidad se necesitan unas horas que no tengo si se las dedico a la escritura.
Por otro lado, ambos medios, el escrito y el audiovisual podían apoyarse mutuamente. El problema es que no sé si sería capaz de abarcar ambos sin excesivos agobios.
Conclusión final: haré pequeñas pruebas los lunes por la tarde. Mientras JC tiene reunión. A ver qué sale.