Caigo en la cuenta de que esta mañana toca Taller de Proyectos Narrativos y me pongo contentísima. Qué pánfila, no me di percaté realmente hasta anoche, aunque llevo toda la semana escribiendo y corrigiendo. Pero, claro, es que ha sido entre otros mil asuntos y andaba yo con la cabeza menos centrada.
Las próximas jornadas tampoco serán aburridas. Estoy organizándome para varios eventos que me ilusionan y también me angustian. Ni que decir tengo que, de resultas, el estrés, ya alto por el efecto aniversario, ha subido más.
Dura lección aprendida es que si lo dejo sin control se vuelve ingobernable, así que lo combato y punto. Y como eso ya sé cómo sobrellevarlo, me preocupa más la dieta que no hago y subir de peso por tanta ansiedad.
Es que con todo este jaleo vital me falta la determinación última necesaria. Y saber que no es fácil seguirla de forma estricta en las actividades de los siguientes quince o veinte días no ayuda nada.
En fin, buscaré minimizar los daños. Luego, ya veremos.