Publicado en reflexiones

Martes 14 de enero

Son las siete y media de una nueva y fría mañana. Me levanto alegre, como siempre, y hasta me encuentro más ligera. Siento que me he librado un poco ya de los excesos de las comilonas, menos mal. Sigo una dieta a mi aire hasta que el próximo jueves el endocrino me ponga la que crea conveniente. También veré al traumatólogo, porque me duelen la espalda y los dedos de las manos, cada vez más inflamados. Esto último es artrosis, lo de la espalda no lo sé, aunque tiene pinta de estar relacionado.

Coser acentúa los dolores de espalda. Debe de ser la postura. Así que no puedo pasar mucho tiempo seguido y me eternizo con el abrigo de G. Pero tengo ya la esperanza de terminarlo hoy. Solo me faltan el bajo del forro, el de una manga y los tres ojales. Supongo que bastará con la mañana, porque querría escribir un poco para la clase del viernes.

Empiezo a diseñar ya la estructura y los personajes de mi nuevo proyecto. JC me ayuda con la ambientación técnica, cosa que le agradezco muchísimo. No tengo todavía el título, la verdad es que eso será lo último, pero estoy ilusionada, que es lo importante.