Publicado en reflexiones

Lunes 13 de enero de 2020

Después de un finde tranquilo y solitario, seguimos en casa, porque a JC todavía le quedan días de vacaciones y debe consumirlas este mes o renunciar a ellas. Desde luego no va a despreciar esas jornadas de descanso y como yo dispongo de tiempo, las pasamos juntos la mar de bien.

Dolor de espalda aparte, ya casi tengo terminado el abrigo. El forro parece encajar bien y solo necesito un vivo para que quede más rematado. Sigo encontrando un defecto en la caída, en el aplomo, aunque voy solventando sobre la marcha. Los patrones de Burda que he seguido, no de revista, sino los individuales que vienen en un sobre, son malos además de caros, quién lo hubiera previsto. Pero con eso he de bregar.

Son casi las ocho, tenemos – 3°C en la calle y todavía está oscuro. Empieza una nueva semana, me propongo escribir, a ver qué tal. Ah, y llevo dos días a dieta, intentando recuperar el peso perdido. El jueves voy al endocrino. Y tengo que pedir cita para el traumatólogo, por mi dolores de espalda y la artrosis de mis dedos. Planazo sanitario de pensionista, vamos.