Publicado en reflexiones

Miércoles 15 de enero de 2020

A las siete y media, mi hora clave, por lo visto, de este día doscientos cuatro, vuelvo a escribir unas líneas sobre lo que hago cotidianamente.

Como JC está de vacaciones los ritmos se han vuelto diferentes. Poco tiempo ya, el viernes regresamos ambos a la realidad. Me pregunto cómo la llevaríamos si él también estuviera jubilado, si perderíamos los ritmos, como nos está pasando ahora. Me da un poco de miedo.

Aunque, bien es cierto que hay hitos que rompen la monotonía, los días se deslizan rapidísimamente. El lunes cambiamos el toldo, que tras once años se había rasgado. Ayer fuimos a ver a G y a empezar una chapucilla que se tuvo que quedar a medias y seguiremos hoy. Mañana está trufado de citas de médico.

En fin, que sigo intentando acostumbrarme a mi nueva condición. No me sale del todo bien, pero ¿tengo prisa?