Publicado en reflexiones

Viernes 3 de enero de 2020

De nuevo estoy despierta a las cinco, el móvil no había llegado al 100%, en su afán de proteger la memoria, con lo que tendré que ponerlo a recargar dentro de un rato. He leído los periódicos, reflexiono sobre mis tabletas (ya tengo dos, soy una irresponsable tecnológica) y sobre cómo seguir con el abrigo, ahora que por fin está encarrilado.

El tiempo pasa muy deprisa. Ya casi se acaban las vacaciones, solo que no hago cuenta atrás porque no tengo que volver al trabajo. Mi única obligación es el Taller de Proyectos, y no regreso hasta el día 21, todavía hay tiempo. Quiero ponerme a escribir, a planificar, pero estamos inmersos en una vorágine navideña, que no cesa hasta el día 6. Me sorprende constatar que es en tres días, entonces. No voy a regresar ni a Photoshop ni a costura. Me centraré en las dos novelas, la terminada, a falta de repaso, y la que estoy empezando. Y veremos si soy capaz de acometer mis afanes de youtuber.

Asumo que me voy a equivocar a lo largo del camino porque ya lo he hecho. Por ejemplo, veo que he elegido demasiadas actividades, que en mi afán de tener que salir de casa se me fue la mano. Elegí materias que me obligaban a trabajar también por mi cuenta, lo que multiplicaba el tiempo invertido necesario. Eso significa que si vuelvo a buscar algo fuera, debería no demandar deberes. Pensé que Photoshop podía ser así, pero no. Además de un profe presuntuoso que se tira hora y media explicando, y mal, se me requiere una dedicación que ni ni ganas ni tiempo.

En costura vuelve a suceder, como en una experiencia previa, que es un grupo que se reúne para hacerse trapos. No se enseña de forma organizada. Creo que la profe sabe más que la de la mercería getafense, eso al menos. Pero está lejos, cuarenta y cinco minutos en metro o en coche no me los quita nadie. Y el ambiente me resulta deprimente, entre cotilleos televisivos y simplismos varios. Aparco la intención de ese aprendizaje. No me motiva hacerme prendas, tengo mucha ropa acumulada para las ocasiones en que puedo ponérmela, ahora que ya no trabajo. Intenté que fuera solo hacer cosas allí, pero no cundieron la enseñanza, el apoyo de la profe, la motivación, ni las compañeras.

En un rato quedamos con G para arreglillos varios en su hogar. Estaremos encantados de verle y charlar con él, como ayer con W. Y en dos semanas con el TEAM. Ay, madre, que no cesa la actividad navideña jajajajaja 🙂