Publicado en reflexiones

Jueves 5 de diciembre

Sigo escribiendo aquí, en un intento de poner fechas, de reflexionar sobre lo que hago cada día y de vivirlo con consciencia. Así, pasito a pasito, llevo 163 días seguidos. Nuevo récord, dice WordPress. Jajajajaja.

La ansiedad fluctúa, no termino de domeñarla. Me cercan también contracturas de cuello, hombro y lumbares, latentes, a medio gas, que se acentúan cuando camino demasiado, o en la postura forzada de coser, o cuando uso el mouse mucho rato seguido. Eso es vejez, me temo.

Vaya por Dios, acabo de poner negro el teclado y no sé cómo revertir la cosa. Termino la entrada y luego me peleo. Solo cuento que tengo hoy mi segunda sesión de láser y que me está viniendo genial para eliminar el vello del labio. La cera, incluso la fría, me alteraba mucho la piel y, lo que es peor, apenas se curaba ya tenía el dichoso bigotillo asomando de nuevo. Al menos la primera vez del láser no me hizo casi reacción. Veremos hoy qué tal seguimos.

No puedo dejar de escribir que envié a P mi manuscrito y que me harán ellos, la editorial, el informe de lectura. No era lo que pretendía yo. Pensaba retocar lo que mis lectores cero y un informe serio dieran por mejorable. Y luego, tal vez, ofrecerle la novela a mi editor. Pero como no conocía a ningún profesional y lo que veía en Internet me llenaba de contradicciones, le pedí a P una recomendación para conseguir un profesional de solvencia.

Tal vez fue forzar la cosa, no sé si habrá sido un error. Pero ya está hecho. Ha sucedido así inopinadamente, pues que así sea. Por supuesto se lo he agradecido muchísimo y no me voy a pelear con el destino a ese respecto.

Aunque, para ser sincera, me avergüenza que el texto no tenga suficiente calidad. JC dice que no debería agobiarme, pero a mí siempre me acecha el síndrome del impostor. Soy demasiado perfeccionista y consciente de cada fallo. Sé que en lo ortotipográfico está bien, pero dudo en lo técnico: la trama, la tensión, el tono, los puntos de giro, los registros de cada narrador, la construcción de los personajes… Solo es mi primera novela.

No voy a imaginarme demasiadas tonterías, como que me vayan a publicar. La editorial me trata como a una autora suya, es una deferencia que les agradezco. Pero también es cierto que teniendo abierta siempre la recepción de manuscritos para autores desconocidos, supongo que tampoco les será muy complicado para alguien que ya tienen en su catálogo. Y con esto no rebajo el nivel de su delicada atención conmigo, solo intento sentirme menos avergonzada.

Otra opción que estuve barajando mientras escribía era presentarlo al premio de novela de mi ciudad. No es una idea descabellada, pues en parte sucede en ella y ronda, aunque sea en tono de parodia, el género negro. Esa es una posibilidad que todavía no está agotada.

No adelantemos acontecimientos, sin embargo, que parezco la lechera de la fábula. A ver qué me cuentan los amigos y ese lector/a que me ha llegado como caído del cielo y que agradezco porque sé que será un profesional de fiar. Luego llegarán los últimos arreglos y finalmente ya veremos.